Resultados medidos, no estimados.

Cada proyecto se mide frente a la situación de partida, con indicadores acordados con el hospital y datos que el propio hospital puede verificar.

Por qué medimos así

Una mejora operativa solo es útil si el hospital puede comprobarla con sus propios datos. Por eso la forma de medir se acuerda antes de empezar, no después.

1. Punto de partida antes de empezar

Durante el diagnóstico se registra la situación inicial de la unidad o del proceso, con el mismo método y las mismas fuentes de datos que se usarán después.

2. Pocos indicadores, bien definidos

Se eligen pocos indicadores ligados al objetivo del proyecto. Cada uno tiene una definición escrita, una fuente de datos y una persona responsable por parte del hospital. Según el proyecto, pueden referirse a:

  • Stock e inmovilizado en la unidad
  • Caducidades y mermas
  • Roturas de stock y pedidos urgentes
  • Tiempo del personal asistencial dedicado a tareas logísticas
  • Productos con trazabilidad registrada

3. Periodos comparables

El antes y el después se comparan en periodos equivalentes, teniendo en cuenta la actividad asistencial y la estacionalidad, para que la diferencia refleje el cambio y no el calendario.

4. Revisión conjunta

Los resultados se revisan con los responsables del hospital que participan en el proyecto: dirección, logística, enfermería, farmacia o compras. Un resultado se da por bueno cuando ambas partes lo validan.

5. Publicación solo con autorización

No publicamos resultados de un cliente sin su aprobación por escrito. Los casos de éxito no nombran al hospital e indican siempre la situación de partida, el resultado, el periodo y el método.

Lo que no hacemos

  • Presentar estimaciones como resultados
  • Comparar periodos que no son equivalentes
  • Usar datos que el hospital no pueda verificar

Transformemos juntos la operación sanitaria.